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América Central: razones para invertir después de la crisis

Roy Zuñiga Sáenz y Luis Figueroa
15 de diciembre del 2009

Una de las maneras más claras que tiene un país para avanzar en el proceso de desarrollo es ser excelente para atraer inversiones productivas enfocadas. La atracción de inversiones es fuente directa tanto de capital fresco como de tecnología, nuevos métodos de producción, capacidad gerencial y canales de distribución para el país. Este enfoque es importante, porque históricamente se ha sobredimensionado el enfoque sobre el ingreso de capital, cuando en realidad es el conjunto de impactos lo que hace que la inversión extranjera directa (IED) sea una clara fuente de desarrollo.

Para alcanzar excelencia en la atracción de inversión extranjera una nación debe cumplir cuatro requisitos básicos: una relación de productividad – costo inicialmente atractiva para las empresas inversionistas, una plataforma de seguridad institucional y jurídica que permita la planificación de mediano plazo, una capacidad de adopción y adaptación que permita aprovechar plenamente la atracción de tecnología y la capacidad de desarrollo de plataformas de comercio internacional que logren sacar provecho pleno de nuevos mercados.

Las naciones centroamericanas tienen distintos puntos de partida para competir por IED con el resto del mundo, y con México y Sudamérica en particular: Costa Rica por su recurso humano y tecnológico, El Salvador por su cambio relativo en la productividad agregada, y Panamá por su infraestructura y sistema financiero. Estos tres países tienen, inicialmente, una mejor posición respecto a Guatemala, Honduras y Nicaragua.

Sin embargo en todos los casos se ha detectado una fortaleza sobre la que se puede construir “el argumento de venta” para posicionar a Centroamérica en el contexto internacional. Regionalmente, el istmo tiene una ubicación geográfica privilegiada (la tercera frontera de Estados Unidos y accesos directos a Europa, Asia y Sudamérica); una plataforma comercial atractiva (tratados de libre comercio entre sí, con el Caribe, México, Canadá, EE.UU. y en vías de aprobar con la Unión Europea), además cada país tiene otros acuerdos individuales) y una alta diversificación de exportaciones, que incluye desde cultivos tradicionales (bananos, café y otros) hasta microchips (Intel) y servicios tecnológicos varios.

Con estas fortalezas específicas Centroamérica se encuentra en una interesante posición para competir por la atracción de IED. La pregunta es si los distintos gobiernos del istmo, inmersos en realidades de gobernabilidad distintas, tendrán las capacidades de impulsar en sus agendas la IED, y darle la prioridad necesaria en la estrategia nacional de cada país y de la región misma.

EL CLIMA DE NEGO CIO S EN CENTROAMÉRICA

América Central comprende un área total de aproximadamente 500,000 km2 y cuenta con cerca de 40 millones de habitantes, tiene un ingreso per cápita promedio de US$6,000 y más de US$50 mil millones en ingresos por comercio internacional de bienes, servicios, y remesas del exterior.

En el contexto de la Alianza Centroamericana para el Desarrollo Sostenible, los gobiernos centroamericanos han coincidido en la conveniencia de trabajar en una agenda común que conduzca al desarrollo de un clima de negocios y competitividad en la región. En esta agenda, las áreas de acción prioritarias identificadas son: atracción de inversiones productivas, promoción de la competencia internacional y comercio, mejoras en infraestructura, integración de aduanas y el fortalecimiento del desempeño ambiental, entre otros.

El cambio más significativo experimentado por América Central en los últimos 10 años es el referente a la consolidación, a la fecha irreversible, de la apertura y el proceso de globalización de la región. América Central ha estado consciente del proceso y ha establecido medidas para su agilización, tales como la reducción de los niveles arancelarios, procesos de privatización y la firma de importantes tratados de libre comercio. El desafío futuro de la región es consolidar el proceso y que esto lleve a una mejora en el bienestar del pueblo centroamericano.

Hoy en día la economía de estos países es saludable. Guatemala, Costa Rica, y Panamá son las economías más grandes de la región medidas en términos de Producto Interno Bruto (PIB) y, en promedio, América Central creció a pesar de la recesión económica mundial.

En total la IED recibida en Centroamérica entre 1999 y 2008 fue de US$37 millardos, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Principalmente las inversiones vienen de EEUU, la misma Centroamérica, México, Europa y Canadá.

Aunque el sector textil de América Central ha sido tradicionalmente el más beneficiado, otros sectores han ganado atractivo como opciones para IED. Tales sectores comprenden: equipos eléctricos, dispositivos médicos, elaboración de software, productos químicos, alimentos y bebidas, turismo, servicios financieros, operación de call centers, generación de energía y telecomunicaciones, entre otros.

Cada país dentro del istmo ha desarrollado, debido a sus estrategias propias, capacidades distintas de sus factores que los posicionan competitivamente de manera diferente en diversos sectores productivos o de servicio. Por ejemplo, en Costa Rica el 50% del total de nuevas inversiones foráneas del año 2008 están concentradas en el sector servicios, en donde los centros de llamadas (call centers), centros de negocios (business centers) y otros, lograron atraer más de US$1,000 millones. Esta tendencia de mayor IED hacia los servicios se observa en el resto de la región, incluso en aquellos países que son fuertes en maquila manufacturera, tales como El Salvador, Honduras y Nicaragua.

En el ámbito macroeconómico Costa Rica y El Salvador sobresalen como los países de Centroamérica con mayor potencial con base en el mejoramiento por medio de procesos de transferencia tecnológica asociados con IED, apoyados en el esfuerzo de sus gobiernos en promover la tecnología de comunicaciones; por su lado Guatemala ha controlado su balance fiscal y El Salvador ha mejorado su desempeño económico mediante la implementación de una política económica clara y sostenible.

Sin embargo América Central enfrenta varios problemas que han limitado su potencial de crecimiento. En el caso de Costa Rica fue hasta años recientes el déficit fiscal; en Honduras las políticas cambiarias, la falta de seguridad jurídica y actualmente la alta incertidumbre política; en Nicaragua el débil sistema de registro de la propiedad y la fragilidad institucional. Todos estos son factores que restan competitividad a la región.

Si se analizan brevemente algunos de los factores del istmo se encuentra: El costo de la mano de obra se mantiene a niveles competitivos con excepción de Costa Rica, donde las cargas sociales representan un importante rubro en la estructura de costos de las empresas. Pero por otro lado un nivel de desarrollo humano superior implica una fuerza laboral más productiva y mayor competitividad para las empresas.

Los países centroamericanos van por la buena senda, asignando mayores cantidades de recursos para mejorar la calidad de vida de su población, con mayores niveles de salud, educación e inversión en capacitación técnica .

Los sectores de energía y telecomunicaciones también están experimentando procesos de modernización. Empresas nacionales e internacionales participan en los sectores de telecomunicaciones ofreciendo acceso a Internet y servicios de telefonía móvil y fija; aún cuando el nivel de competencia, demanda y costos difiere entre países. En cuanto al servicio eléctrico los costos mas competitivos de la región se encuentran en Costa Rica y Guatemala.

El sistema financiero centroamericano ha crecido de manera sostenida en los últimos años, con bancos regionales e internacionales operando en un ambiente competitivo. En años recientes el sector contaba con más de 150 bancos y un total de 65 mil millones de dólares en activos, con tasas de crecimiento positivas en casi todos los países.

La región presenta un gran déficit de infraestructura, el cual es considerado en la actualidad como una de las principales debilidades de la región. Sin embargo se están adelantando iniciativas regionales para solucionar este problema, tal como fue el caso del Plan Puebla-Panamá que ahora está siendo retomado. Esta iniciativa del Banco Interamericano de Desarrollo, apoyada por las naciones de Centroamérica, Panamá y México, tiene el fin de fomentar una mayor integración de la economía regional. Uno de sus componentes clave es el desarrollo de un corredor logístico que conecte a todos los países de la región, estableciendo mejores rutas, infraestructura de apoyo logístico y un sistema aduanero ágil, efectivo y moderno.

El proyecto preveía una inversión de US$3.500 millones para la construcción o mejoramiento de tres corredores llamados Corredor Pacífico (2.152 Km.), Corredor Atlántico (976 Km.) y el Corredor de Interconexión (2.953 Km.); la modernización de aeropuertos y puertos, y la integración de todos los sistemas logísticos y de apoyo.

Resumiendo, las principales ventajas competitivas de los países centroamericanos se describen en la Tabla 1. Un tema excepcional, como se mencionó antes, es el avance relativo en el desempeño tecnológico en la región. Además, algunas de las fortalezas de la región están relacionadas con el mercado de los factores productivos, el cual muestra signos de mejoría en años recientes.

Sectores de alto potencial para la atracción de IED

Con la implementación de diversos tratados comerciales, las industrias basadas en las tecnologías han florecido como consecuencia de una mayor demanda y de la inversión extrajera. En Costa Rica se está generando un cluster alrededor de la industria de software, estando localizadas el 70% de las empresas de la región y donde las oportunidades se expanden al contarse con una buena fuente de recursos humanos capacitados en áreas tecnológicas.

Las empresas de Telecomunicación de El Salvador y Nicaragua están viendo en la desregulación del mercado de telecomunicaciones de Costa Rica una oportunidad de expandir sus operaciones. El mercado centroamericano da señales de ser un mercado altamente atractivo para las empresas de telecomunicación por los bajos índices per cápita en el uso de Internet, computadoras, celulares y líneas telefónicas instaladas, en comparación con países más desarrollados.

En la región los clusters más desarrollados son: agronegocios, turismo, manufactura ligera y electrónica. Los agronegocios absorben la mayor cantidad de mano de obra de la región (40%), con la excepción de Costa Rica donde representa alrededor del 15%. La mayor parte del sector produce aún productos agropecuarios tradicionales en Centroamérica. Pero en algunos casos los procesos industriales en la industria alimenticia agregan más valor a la producción primaria. Por ejemplo en Costa Rica la agricultura primaria representa el 10% del PIB, pero si se considera el cluster de agronegocios (incluyendo las industrias de apoyo y relacionadas) el valor asciende al 30% del PIB.

El análisis de las exportaciones de productos agropecuarios a los EEUU desde Centroamérica muestra que, mientras en 1990 los productos tradicionales (bananos, café, semillas a granel y otros) representaban el 80% de las exportaciones netas, para el 2003 representaban menos del 70% mientras que los productos más elaborados crecieron. Adicionalmente algunas compañías del istmo empezaron a realizar inversiones en nichos de mayor valor agregado, tales como los productos orgánicos.

El turismo es actualmente el sector de mayor crecimiento de la región, recibiéndose más de 9 millones de visitantes y generándose más de US$ 7 mil millones en divisas. Por ejemplo, en Costa Rica el turismo representó más de la cuarta parte del valor de las exportaciones de bienes y servicios, siendo un país que tiene un modelo turístico que no se basa solamente en ofrecer playas, sino que ofrece una variedad de alternativas que compiten a nivel mundial, apalancándose en ser una región biodiversificada y altamente protegida (Costa Rica es el país que tiene mayor proporción de parques nacionales respecto al total de su superficie).

La industria manufacturera liviana y de ensamblaje (maquila) es importante en la zona norte de Centroamérica. En Honduras, por ejemplo, el valor agregado de la industria maquila representa casi la mitad del total de las exportaciones de bienes del país1. Valor que viene creciendo a un ritmo cercano al 30% desde 1990. Esta industria además emplea más de 100 mil personas, valor que representa el 30% del empleo formal de Honduras.

En Centroamérica cerca de 1000 industrias y 400 mil trabajadores están relacionados a la industria textil e indumentaria.

Hay síntomas que indican que la industria de ensamblaje electrónico se está convirtiendo en un cluster en Centroamérica. La industria representaba solamente el 2% de las exportaciones totales en 1994. En 1999, con el inicio de las actividades de Intel en Costa Rica, este valor creció al 26% del total de las exportaciones de la región (US$ 3.000 millones). Esta actividad ha estado principalmente basada en Costa Rica, pero se encuentra expandiéndose rápidamente por la región. La industria del ensamblaje electrónico viene sosteniendo un crecimiento del 15% anual.

También se encuentran en desarrollo sectores como los Servicios Ambientales, los Call Centers y la industria de equipos médicos, y en rápido crecimiento la Biotecnología.

Guatemala, Costa Rica y El Salvador son los países del istmo que se presentan más competitivos para la instalación de Call Centers. Tienen un buen soporte en sus instituciones formativas (cantidad y calidad) para proveer de recursos humanos aptos para el sector, además de presentar costos operativos adecuados. Entre las empresas que ya se encuentran operando en la región se puede mencionar a Sprint, AT&T, France Telecom, Telefónica de España y Millicom de Suecia, entre otras.

En la siguiente figura se puede observar, de manera aproximada, como están distribuidos los sectores competitivos en la región.

Políticas para la promoción de Inversión Extranjera Directa en América Central

Guatemala2

La legislación en Guatemala promueve la inversión de manera explícita e incluye medidas que reconocen y garantizan los derechos de la propiedad privada tanto de los inversionistas extranjeros como de los locales de manera igualitaria. Con excepción de los impuestos de ley, no existen restricciones al envío o repatriación de capitales. La Ley guatemalteca apoya el libre mercado con respeto a la actividad empresarial y la inversión foránea. El país tiene aproximadamente 20 zonas de libre comercio y es sede de empresas como Procter & Gamble, Kellogg’s y Shell.

La oficina de Invest-in Guatemala es responsable de la promoción del país y de atraer fuentes de IED. Las leyes nacionales promueven la repatriación de capitales. En zonas francas se promueve la exención impositiva sobre la renta por 10 años, y la importación y exportación de bienes entre otras. Se protegen los derechos de autor al igual que en el resto del istmo y también se promueve la libre competencia en servicios como la energía y las telecomunicaciones.

El Salvador3

Las condiciones de clima de negocios para la IED en El Salvador han mejorado significativamente en los últimos años; la promulgación de nuevas leyes y enmiendas a la legislación relacionada con la inversión han facilitado y regulado las inversiones directas y de portafolio en los sectores claves de la economía. A la vez se ha alentado la inversión en empresas estatales por medio de su privatización. También se han generado exenciones impositivas, zonas francas y derechos de importaciones libres de impuesto para sectores claves para la estrategia de gobierno. Todo esto mejoró la transparencia y el clima de negocios del país e incentivó que capitales internacionales hayan invertido en El Salvador con resultados positivos.

Honduras4

En reconocimiento del potencial de crecimiento del sector industrial, el gobierno hondureño ha implementado una ambiciosa política de atracción de inversiones, canalizando sus esfuerzos hacia un nuevo sistema de zonas libres industriales. Las leyes de Honduras están orientadas a promover la inversión tanto local como extranjera en todos los sectores de la economía, así como contribuir con el desarrollo sostenible del país. Se ofrecen beneficios como exenciones, libertad de importación y exportación de bienes.

La Comisión Nacional de Competitividad del gobierno lleva a cabo el Programa Nacional de Competitividad para mejorar el clima de negocios e inversiones de Honduras así como la competitividad y productividad en los mercados extranjeros. Otras acciones como el Programa para la Promoción de Inversiones (con oficinas en Miami – EEUU) y el FIDE (Fundación para la Inversión y Desarrollo de Exportaciones) han promovido con éxito el establecimiento de empresas extranjeras en parques industriales.

Nicaragua5

Hoy en día Nicaragua está trabajando para enfrentar los desafíos de la competencia global, luego de vivir décadas de pobreza y atraso económico. El Plan Nacional de Desarrollo del Gobierno de Nicaragua considera la competitividad como la base fundamental para reducir la pobreza en Nicaragua. Bajo el componente de Competitividad del Plan se presenta una estrategia para acelerar la competitividad de las empresas con un enfoque hacia los clusters como elemento clave para atraer IED, crear sinergias, cooperación entre empresas y lograr el desarrollo económico deseado.

Es por ello que se crearon instituciones como Pro-Nicaragua, ente mixto de fomento, con el objetivo de apoyar a posibles inversionistas extranjeros en la búsqueda de oportunidades en Nicaragua. También por medio del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (MIFIC), el gobierno de Nicaragua ejecuta las pautas de política de promoción de exportaciones. Se ha creado también el Centro de Exportaciones e Inversiones (CEI) para ser un centro de negocios y servicios que impulse el desarrollo del país. Paralelamente el gobierno otorga incentivos de inversión para Sectores Especiales en Zonas Francas, y Zonas de Proceso para Exportación tales como exenciones, libre importación de equipos y materia prima entre otras.

Costa Rica6

Costa Rica tiene un modelo de desarrollo económico basado en el fortalecimiento del sector exportador. Como resultado de esta política se han centrado los esfuerzos en la búsqueda de una mayor apertura comercial y penetración de nuevos mercados. Se ha logrado un progreso significativo en el camino a la liberalización económica y hacia el posicionamiento del país como un socio en el comercio mundial a través de varios acuerdos bilaterales y multilaterales. La política comercial de Costa Rica es promover, facilitar y consolidar su inserción en la economía global. Para el gobierno los inversionistas foráneos poseen los mismos derechos que los inversionistas locales por lo que no existe un marco regulatorio específico sino que están sujetos a la legislación aplicable a los inversionistas locales.

Costa Rica cuenta con instituciones como CINDE7, PROCOMER8 y COMEX9 que soportan la estrategia país. El CINDE es una organización privada que promueve la inversión en el país y declarada de interés público por el gobierno costarricense. PROCOMER es un organismo oficial destinado a proveer servicios en las áreas de entrenamiento, consultoría, promoción de la oferta exportable y diseminación de información comercial. Trabaja activamente el comercio en mercados donde ya existen tratados de libre comercio o están en fase de negociación. 7 CINDE, Coalición Costarricense de Iniciativas de Desarrollo 8 Promotora de Comercio Exterior 9 Ministerio de Comercio Exterior.

Conclusiones

América Central ha venido consolidando sus procesos de apertura y liberalización iniciados dos décadas atrás, junto con una cercana integración con los mercados internacionales, mediante la ratificación y las negociaciones actuales de diversos tratados de libre comercio con varios países de América. Proyectos de infraestructura y logísticos, así como el mayor comercio de bienes y servicios entre los países de la región han sido un resultado de ello.

Costa Rica, Guatemala, Nicaragua, Honduras y El Salvador firmaron el CAFTA, el cual se presenta como un poderoso motor de la IED en Centroamérica y como una evidencia de la apertura de los mercados de la región hacia el mundo. También muestra el camino que vienen realizando los países en la disminución de los aranceles a lo largo de los últimos años, a excepción de algunos productos agrícolas.

Otro paso importante es la protección de los derechos intelectuales, especialmente en productos de alta tecnología. Esto tendrá dos muy importantes efectos positivos. El primer lugar habrá inversiones de alta tecnología migrando a la región en busca de competitividad, como lo hizo Intel en Costa Rica en 1998. En segundo lugar el CAFTA está generando en Centroamérica el acceso a mercados que atraen inversores en busca de nuevas oportunidades y buenos retornos.

El desafío de la región es seguir trabajando y profundizar más en estos procesos, dando señales claras a la IED y de esa manera asegurar el flujo de capital a la región. Las acciones requeridas están dirigidas en profundizar su aplicación en todos los países del Istmo, asegurando de esa manera un mercado uniforme y confiable para los grupos de interesados y procurando un mayor bienestar para los centroamericanos.

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