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El tipo de cambio ¿hacia dónde o vamos realmente?

Alfredo Puerta, MBA.
15 de diciembre del 2009

El pasado 13 de octubre se tomó la decisión de abrir el mercado de negociación de monedas extranjeras, -conocido como MONEX y puesto en marcha el 21 de noviembre 2006-, a participantes distintos a las instituciones financieras. Con ello se marca un hito en la forma en la cual se transan las operaciones con las monedas extranjeras en el país.

Este mercado que era principalmente mayorista y que exigía que sus participantes pagaran la suma de 250.000 colones para poder ingresar, ahora permite que empresas y particulares puedan realizar sus ofertas sin costo alguno, siempre y cuando el monto mínimo negociado sea de 1.000 dólares en adelante, aumentando la profundidad de éste y su capacidad de acomodar nuevas formas de transacción.

Las instituciones bancarias que antes eran los principales operadores de este mercado, consideran que si bien la medida democratiza el acceso a las divisas, por otra parte trae ciertas complicaciones con la cotización de la moneda norteamericana. Lo anterior porque hasta ahora en el país no existían instituciones u operadores con suficiente experiencia en este tipo de operaciones que, además, realizaran análisis técnicos de las variables que afectan a las divisas, lo que podría propiciar variaciones artificiales en las cotizaciones producto de esa inexperiencia.

El argumento anterior puede ser cierto en el caso de las empresas costarricenses, pero no así para las empresas extranjeras; sobre todo aquellas que operan en diversos países y que operan con grandes tesorerías internas como es el caso de Cargill, cuya operación de tesorería es de las más reconocidas y extensas en el mercado internacional.

Es por ello que la apertura del mercado de divisas podría, más bien, traer nuevas posibilidades al mercado en vez de limitarlo.

¿Cómo funcionan los mercados de moneda?

Una de las principales características que tienen los mercados de divisas es que son el más grande líquido de los mercados de activos que existen en el mundo. Sus participantes incluyen a los bancos centrales, privados, especuladores, empresas, gobiernos y otras instituciones financieras. Debido a la diversidad de participantes, se considera que es un mercado casi perfecto en términos de competencia y que deja muy poco espacio para la manipulación por parte de los bancos centrales, situación no del todo completa.

Lo anterior indica que a efectos de transparencia, la apertura del MONEX en el país, en definitiva, trae más beneficios en la obtención de un valor justo para las divisas y, por supuesto, para el colón. No obstante, esto no quiere decir que la decisión anterior estaba equivocada; de hecho, es común que los mercados de divisas se clasifiquen por niveles de acceso.

En este orden de ideas, en el tope de la lista se encuentra el mercado interbancario, donde sólo operan los bancos comerciales y los operadores cambiarios (muy similar al MONEX anteriormente). En este mercado los diferenciales entre el precio de compra y de venta suelen ser muy bajos y, en especial, para aquellos participantes que operan grandes volúmenes.
El diferencial de precios en el interbancario para una moneda como el Euro puede estar entre 1 y 2 puntos en porcentaje (PIP por sus cifras en inglés y que equivale a 1/100 de un punto porcentual. En este caso equivale a 0,0001 y 0,0002), diferencial que, en el caso costarricense, ha sido mucho mayor en el pasado.

Los niveles de acceso de los mercados van a depender de los montos negociados en éstos y, por ende, los diferenciales o “spread”, se van a ir ampliando en la medida en que empresas, fondos de inversión o decobertura y otros participantes se vayan integrando; en este sentido, el diferencial puede ampliarse hasta 5 PIP (0,0005) para el caso de una moneda como el Euro.

Los mercados de moneda generalmente no se encuentran centralizados debido a la diversidad de monedas y a que la mayoría de operaciones se realizan en el llamado mercado de mostrador u OTC (over the counter), como es mejor conocido, por lo que no están sujetos a regulaciones internacionales, sino sólo aquella del país donde son ejecutados; sin embargo, existe una gran interconexión entre los mercados y las cotizaciones suelen estar prácticamente unificadas ya que, de los contrario, existirían oportunidades de arbitraje, las cuales son detectadas por el mercado con mucha rapidez.

Los mayores centros de transacciones son Londres, -que domina el mercado-, Nueva York, Tokio, Hong Kong y Singapur, los cuales son generalmente utilizados como los centros de referencia de precios para las monedas.

La cotización de las monedas se puede realizar utilizando diversos instrumentos, siendo los más comunes:

Las operaciones del mercado spot: consistentes en la compra y venta de monedas mediante la participación en una subasta de mercado; en este sistema el mercado busca asignar o calzar el precio más alto para el vendedor con el precio más bajo para el vendedor en la búsqueda de un equilibrio. El MONEX en Costa Rica funciona de esta manera.

Las operaciones con Forwards y Futuros: estas operaciones se realizan mediante la adquisición de contratos de naturaleza obligante; es decir, existe el compromiso de comprar y vender lo pautado. Los Futuros generalmente se negocian en las bolsas de valores mientras los forwards se negocian en los mercados de mostrador u OTC.

Las operaciones de derivados: que comprenden el uso de instrumentos derivados como las opciones de compra (call) y las permutas (swaps), de moneda extranjera, utilizados por las empresas como medios de cobertura.

En teoría, los precios de las monedas deberían obtenerse mediante la aplicación de modelos económicos como el de la Balanza de Pagos o el de Activos de mercado; sin embargo ninguno ha podido explicar en el largo plazo el comportamiento de los precios de intercambio de las monedas.

Quizás el más utilizado y hasta cierto punto el más sencillo de entender y aplicar es el modelo del Poder de la Paridad de Compra o (PPP por sus siglas en inglés), el cual establece que el valor entre una moneda y otra va a depender de la capacidad que tiene una persona de adquirir los mismos bienes y servicios o sus equivalentes, en ambas monedas. Por ejemplo, la equivalencia entre un dólar norteamericano y un euro de 1,50 dólares por euro; eso implica que con esta cantidad se compra lo mismo que con 1 euro.

Visto de otra forma, si una hamburguesa vale en Europa 1 euro en Estados Unidos debe valer 1,50 dólares para que haya equivalencia, de lo contrario hay disparidad. Si en EEUU la hamburguesa vale 1,40 dólares está más barata que en Europa por lo que vale la pena comprarla en EEUU y venderla en Europa; por el contrario, si costara 1,60 sería preferible comprar en Europa y vender en EEUU.

El anterior es el típico caso de arbitraje entre monedas que el mercado procura evitar y que para lograrlo habría que estar muy pendiente de las variaciones en ambos países.
Por supuesto, este tipo de equilibrios no necesariamente se cumplen por las diferencias en la aplicación de las políticas económicas entre los países y por supuesto de la capacidad de crecimiento de los mismos, lo que permite a muchos inversionistas manejar el mercado de divisas como un caldo de cultivo de oportunidades de arbitraje.

Es posible que a las instituciones financieras costarricenses les preocupe la intervención en un mercado más abierto de inversionistas con perfil especulador que busque oportunidades de arbitraje entre el colón y el dólar, no para explotar estas monedas, sino otras. Por ejemplo, si entre el euro y el dólar el tipo de cambio es de 1,50 dólares por euro y entre el colón y el dólar el tipo de cambio es de 580 colones por dólar, el euro entonces se debería cotizar en el mercado local a 870 colones por euro (matemáticamente 580 Col/USD x 1,50 USD/ EUR = 870 Col/EUR).

Si por la situación interna el euro se llegase a cotizar en 850, esto sería equivalente a comprar euros a 1,4655 dólares por euro que es menos de lo que valen en el mercado, por lo que un inversionista podría vender dólares en el país para comprar euros en colones a un precio menor que en dólares; sin embargo, esta venta de dólares aumentaría la oferta en el país y el colón se fortalecería por una operación de especulación con la moneda y no por razones económicas.

Obviamente, el ejemplo anterior puede ser muy difícil de materializar por el dinamismo de mercado pero aún así no imposible. En este sentido, hay que considerar que cada vez que se acerca diciembre el precio del colón baja, por que las empresas multinacionales traen divisas al país para cancelar los impuestos, lo que fortalece la moneda durante esa temporada, pero que después vuelve paulatinamente a devaluarse con respecto a la divisa norteamericana.

¿Cómo ppera el Monex en Costa Rica?

El MONEX hoy en día opera utilizando la plataforma tecnológica del SINPE (Sistema Interbancario de Negociación y Pagos Electrónicos), que es un sistema que utiliza el Banco Central para que los participantes en el mercado de monedas coloquen sus órdenes y, como se mencionó anteriormente, su utilización estaba limitada al mercado interbancario donde aquellas empresas que tuviesen necesidades de divisas, simplemente recurrían a su banco de confianza para adquirirlas.

Con este cambio, aquellas empresas, personas o instituciones que deseen entrar a participar en el mercado, tan sólo tienen que adquirir una tarjeta de seguridad que permitirá al usuario ingresar al sistema y firmar digitalmente sus operaciones. Adicionalmente, aquellos que posean un certificado digital del Banco Popular también podrán ingresar al mercado.

A la fecha de inicio de operaciones de esta modalidad se habían colocado 93 tarjetas del Banco Central y 20 del Popular, lo que da un gran total de 113 participantes.

Los oferentes y demandantes colocan sus órdenes en el antes mencionado sistema entre las 8:00 am y las 4.30 de la tarde, el cual realiza el calce de éstas, es decir, la asignación entre las ofertas de compra y venta tratando de encontrar el mejor precio para una y otra parte, de acuerdo a las limitaciones de cotización establecidas por el Banco Central como ente regulador de la actividad cambiaria. Para poder colocar una orden es necesario estar claro en cuál es la expectativa de crecimiento de largo plazo de la economía, los niveles de inflación, las tasas de interés y los determinantes de la política interna y social que afectan el desempeño de la actividad económica de los países y, por ende, de su moneda. Es por ello que si bien el mercado es abierto, los particulares deberían buscar ayuda en términos de cuál debería ser una cotización razonable del tipo de cambio.

El gráfico anterior muestra el diferencial o spread entre el tipo de cambio para la compra y para la venta desde que se inició el sistema de MONEX en el país. Quizás lo más interesante es el soporte que ha mantenido el spread del tipo de cambio en 0,2 centavos de colón, ubicándose como diferencial mínimo con una volatilidad bastante elevada que ubica al promedio de spread en lo que va de 2009 en 2,85 centavos en comparación con los 4,09 centavos promedio de 2008.

El promedio desde que se inició el MONEX se ubica en 3,39 centavos de colón, lo que implica que la volatilidad del tipo de cambio ha disminuido este año, quizás producto de una maduración del mercado y obviamente por un menor volumen negociado.

Desempeño del tipo de cambio

El valor de la divisa norteamericana se ha incrementado cerca de un 7,27% desde enero de 2008 posiblemente motivado a la disminución del ingreso de divisas al mercado, producto de la crisis internacional. Esto se evidencia en la disminución del volumen negociado que pasó de 15,89 MM de dólares promedio diario en 2008 a 10,73 MM en lo que va de 2009.

Con la entrada del sistema de MONEX, el dólar mostró una variación hacia la baja que duró unos pocos días para nuevamente recuperarse en las cercanías de 574; sin embargo los volúmenes no se han incrementado considerablemente, lo que refleja que el mayor número de participantes no ha impactado el mercado de manera considerable, ni tampoco se han presentado las variaciones que el sector bancario temía pudieran producirse.

En los gráficos presentados se denota el inicio del sistema MONEX con una franja de color o con una línea pespunteada.

La expectativa en este sentido es que el mercado continúe con su tendencia y quizás la mayor participación de empresas pueda otorgarle mayor dinamismo al mercado y mejores posibilidades de lograr una mejor cotización de la moneda norteamericana, donde los impactos de la economía local y global puedan ser mucho mejor asimilados y considerados por los inversionistas.

Adicionalmente, debería haber un mayor incentivo para la creación y aplicación de otros instrumentos en el mercado, como la introducción de un índice sobre moneda y la utilización de derivados como instrumentos de cobertura para las empresas.

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